IMPRESIONANTE ESTRUCTURA ARQUITECTONICA
 
Expresivas torres, innumerables arcos, cientos de obras de arte, cuidadas puertas metálicas y muchos otros ornamentos; esto es la Iglesia de Santa Ana. Se dice que su belleza fascinó a Napoleón Bonaparte, quien quiso coger esta maravilla del casco antiguo de Vilnius en la palma de su mano para llevárselo a París. La Iglesia de Santa Ana, junto con la vecina Iglesia de los Bernardinos, forman el más famoso conjunto gótico de Lituania.
 
Breve historia de la Iglesia de Santa Ana 
 
La Iglesia de Santa Ana es uno de los más bellos y probablemente el edificio más famoso de Vilnius. Se trata de una obra maestra del gótico tardío que se distingue por su arquitectura y su composición únicas. La historia cuenta que fue construida a finales del siglo XIV para Anna, esposa del Duque de Lituania Vytautas el Grande. Sin embargo, un incendio destruyó la estructura de madera de la iglesia que más tarde, en el año 1500, fue reconstruida por los hermanos franciscanos, solo que esta vez no fue en madera sino en ladrillo.
Durante cinco siglos, la iglesia se ha mantenido prácticamente sin cambios: con sus formas plásticas y dinámicas y sus proporciones verticales. La razón de su gracia reside en los 33 tipos de ladrillos utilizados en la construcción. Más tarde, en el siglo XIX, el arquitecto Nikolajus Čiaginas diseñó el campanario neogótico.
 
Arte de primera clase
 
La Iglesia de Santa Ana revela una amplia gama de formas artísticas, sutilmente reunidas en un mismo lugar por los mejores artistas de la época. El exterior de la Iglesia y el interior, están dominados por el estilo gótico, pero los altares del interior tienen un toque barroco. Graciosas torres transmiten una idea arquitectónica del Gótico, y permiten acercarse a Dios.
 
 
 
 
 
La Iglesia de los Bernardinos, frente a la iglesia de Santa Ana
 
La Iglesia y monasterio de los Bernardinos es uno de los más grandes e impresionantes edificios sacros góticos en Vilnius, aunque en los siglos XVII y XVIII adquirieron las características del Renacimiento y el Barroco. Se sitúan enfrente de la Iglesia de Santa Ana y tienen un estilo diferente, siendo mucho más grande y amplio.
Según la leyenda, los monjes Bernardinos predicaban tan buenos sermones, que las multitudes venían aquí para escucharles. Es por eso que la iglesia es tan grande. A principios del siglo XVI, fue incluso incorporada a la construcción del muro de defensa de Vilnius, así que no se sorprenda cuando vea aberturas de disparos en sus paredes.
Los amantes del arte encontrarán gran cantidad de valiosas pinturas murales del siglo XVI en la iglesia de los Bernardinos y la más antigua escultura artística de un crucifijo lituano conocida desde el siglo XV. Visite el campanario gótico, hasta donde podrá subir por la escalera de caracol al ático de la iglesia a través de la torre del sureste. Allí ascenderá a 17 metros de altura. Se puede explorar la estructura del techo de madera, la mampostería de arcos de la iglesia, varias aberturas por disparos y un maravilloso panorama de Vilnius. Se podrá ver el castillo de Gediminas, el Cerro de las Tres Cruces, y otras iglesias en el casco antiguo. En el balcón se puede echar un vistazo de cerca al órgano de la iglesia del siglo XIX.
 
 
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