MANIFESTACIÓN MÍSTICA EN LA CULTURA DE LITUANIA 
 
En ninguna otra parte del mundo encontrará un lugar como este; una colina a la que la gente trae gran cantidad de cruces, un lugar lleno de leyendas y mitos. La Colina de las Cruces es un lugar sagrado único, increíble y la única del mundo por su tamaño e historia. Este conocido santuario es frecuentado por los turistas. Personas de diferentes naciones y religiones han traído aquí cruces con sus nombres, intenciones y súplicas de clemencia.
 
Historia de la colina conservada por la perseverancia del pueblo
 
La Colina de las Cruces cerca de Siauliai se formó en el montículo de Jurgaičiai, que fue considerado un lugar sagrado. La creencia es que las primeras cruces fueron dejadas en la colina por los familiares de rebeldes muertos en el levantamiento de 1831, pero la Colina de las Cruces es mencionada en fuentes escritas sólo a partir de 1850. La costumbre de dejar cruces un gran número de cruces en esta colina se inició en 1863, cuando las autoridades zaristas prohibieron la instalación de cruces, no sólo por los bordes de las carreteras, sino también en los cementerios. La historia también nos dice que muchas cruces aparecieron hacia finales del siglo XIX, después de la aparición de la Santísima Virgen María con el niño Jesús. Se cuenta que fue ella quien animó a la gente a construir cruces en este lugar.
En la época soviética no fue tolerado el levantamiento de cruces y el cerro se convirtió en un lugar no deseable, incluso prohibido, ya que se oponía a la ideología soviética. En la noche del 05 de abril de 1961 todas las cruces fueron arrasadas y aplastadas y luego empujadas colina abajo. Las cruces de madera fueron quemadas en el acto y las de metal fueron llevadas como chatarra para ser fundidas. Las de hormigón y piedra fueron aplastadas con trituradoras y se utilizaron para la construcción de carreteras. Después de la primera devastación, la Colina de las Cruces fue destruida periódicamente cuatro veces más. Sin embargo, cuanto más fervientemente se destruía la colina, más poderosamente era reconstruida. Empezaron llevando cruces obstinadamente durante la noche, a pesar de los peligros, prohibiciones y persecuciones de las autoridades. La Colina de las Cruces se convirtió en un símbolo de la fe inquebrantable del pueblo, y de sus sufrimientos y esperanzas.
 
 
 
Un impresionante monumento de 100.000 cruces
 
Cuando Lituania recuperó su independencia, multitudes de peregrinos comenzaron a llegar a la colina de las cruces. Podían verse cruces por todas partes, incluso a los pies de la colina, ya que no había más espacio en el cerro. Actualmente, el cerro cuenta con más de 100.000 cruces clavadas en el suelo, grandes y pequeñas, y un gran número de estatuas de santos y pinturas con rosarios sobre ellas. Los turistas que vienen a este lugar dicen que el cerro les atrae por su tranquilidad, la espiritualidad y su presencia auténtica y sagrada. 
 
Famosa por el Papa Juan Pablo II
 
Por encima de todo, la Colina de las Cruces fue popularizada en todo el mundo cristiano por el Papa Juan Pablo II que la visitó el 7 de septiembre de 1993. Ofreció Santa Misa en la colina durante la cual, que oró por los mártires de la fe en Lituania y en toda la Europa cristiana. El Papa nombró  a Lituania el país de cruces y la Colina de las Cruces, la designó como un lugar muy especial en el mundo, acumulando el sufrimiento y el dolor del siglo y que brilla con la esperanza de la resurrección. Animados por el Santo Padre, se ha construido un monasterio franciscano cerca del cerro y ahora los peregrinos vienen a quedarse en su silencio.
 
Lituania, fabricante de cruces 
 
La fabricación artesanal de cruces es una de las más singulares artesanías lituanas e incluida en la Lista del Patrimonio Cultural Intangible de la UNESCO. Las cruces lituanas tradicionales son obras maestras, únicas, de la arquitectura, la herrería, la escultura y la pintura. Se trata de un valioso patrimonio popular de Lituania, pero lo más importante, la fabricación lituana de las cruces es tan fuerte que no se interrumpió, ni siquiera, bajo el estricto poder soviético.